…piedra a piedra construimos esta historia de más de 2000 años
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Este Talayot es el más grande de los tres. Se utilizaba para el despiece y almacenamiento de la carne que después se distribuía entre todos los integrantes de Son Fornés y ocasionalmente se realizaban banquetes comunales.
Este Talayot es el que se caracteriza por ser de espacio más reducido. Aquí se reunían los adultos de Son Fornés posiblemente para realizar en ocasiones actividades sagradas y deliberaciones políticas.
Se desconocen las actividades que se realizaban en el interior de este Talayot debido a las numerosas modificaciones en épocas posteriores.
Las casas en esta época se caracterizaban por estar construidas con un gran zócalo de piedras, mientras que la parte superior se realizaba con una mezcla de tierras compactadas. Los accesos, en general, se enmarcaban con grandes sillares ciclópeos.
Esta sociedad era autosuficiente desde el punto de vista agrícola y ganadero, por ello aparecieron los primeros espacios cultivados favorecidos por el entorno y por la creciente fertilidad de la tierra gracias a la ganadería.
Este Talayot era el más pequeño de los tres y el único en el que se ha documentado una entrada por el techo al que se desciende por medio de una escalera de piedra realizada con grandes sillares.
Solían ser espacios de reunión, aunque cada uno tenía su propia función.
Este Talayot sufrió varias remodelaciones con respecto a la época anterior, reflejo de una sociedad en transición. Se cree que su uso pudo ser sagrado, el mismo que el de los nuevos Santuarios.
Aparecen nuevos espacios sagrados que reflejaban la nueva realidad de esta época, donde el poder empezó a concentrarse en unas pocas personas que controlaban el acceso a los recursos del territorio.
En el poblado se remodelaron muchas de las casas, incrementando su tamaño y abriendo grandes patios, lo que reflejaba el estatus social de quienes las habitaban.
La fortaleza de los Talayots se desvaneció y la población se refugió bajo la seguridad de estas nuevas murallas, ya que el conflicto y la fuerza marcaron este periodo, donde el protagonismo masculino en la guerra e ideología pública fue total.
Estos espacios sagrados siguieron en uso, manteniendo las tradiciones de sus antepasados y adaptando a su vez la nueva realidad de esta época cambiante debido al avance imparable de Roma.
Las casas sufrieron un cambio en su funcionalidad. Algunas de las unidades domésticas se destinaron a distintos usos, como la manufactura de textiles, cerámicas, metales, almacenaje, etcétera.
Se aumentó la productividad de las tareas y el área de cultivo del campo gracias a la generalización de ciertos instrumentos de metal especializados en funciones concretas como la poda o la siega, lo que permitió además el incremento en extensión de los cultivos y la producción de harina gracias al molino rotatorio.
Se desconoce si la muralla en esta época seguía brindando esa seguridad a la población de la que gozaban sus predecesores, puesto que esta zona está pendiente de futuros trabajos de estudio.
Diseño de sonido: Yaiza Varona
Locución: Caterina Alorda
Montaje: Toni Pardo
Todo esto es posible gracias a la labor de investigación que, desde 1975, desarrolla el equipo del Museo de Son Fornés y de la Universidad Autónoma de Barcelona con rigor y compromiso. Este esfuerzo conjunto asegura que el conocimiento del pasado siga iluminando el futuro.
El equipo del yacimiento de Son Fornès, coordinado por la Universitat Autònoma de Barcelona, centra su actividad en el estudio y conservación de este importante lugar arqueológico. A través de técnicas de excavación sistemáticas, analizan las estructuras y los artefactos encontrados para comprender mejor las sociedades que vivieron. Cada descubrimiento contribuye al conocimiento científico sobre las prácticas culturales, económicas y sociales de estas comunidades antiguas. Así, su trabajo aporta una contribución valiosa a la arqueología y al entendimiento de la historia humana.